Adicción a los videojuegos ¿Cómo dejar de serlo y por qué?

Adicción a los videojuegos ¿Cómo dejar de serlo y por qué?

La adicción a los videojuegos es un fenómeno en muchos casos no tratado, en este artículo debatiremos las causas y consecuencias de normalizar este hábito dañino para nuestra salud y productividad. Obviamente exploraremos sus posibles soluciones.

Es normal pasar largas horas jugando videojuegos, tengo muchos conocidos (incluyéndome a mí) que pudieron estar grandes cantidades de tiempo en el día, un promedio de 6 a 8 horas seguidas por día, por varios días (Por ejemplo vacaciones de colegio enteras). 

Sin embargo ninguno de mis conocidos (o yo mismo en su momento) tratamos la adicción de videojuegos subyacente, no se analiza conscientemente el deseo de seguir jugando al despertar hasta que terminemos ese juego o hasta que nos entre sueño y hambre. Quizás nuestros padres nos sermoneaban si teníamos suerte pero solían ser argumentos vacíos u órdenes forzosas.

La adherencia a productos y servicios tecnológicos se desborda en la actualidad (especialmente videojuegos y redes sociales), es evidente que su uso no tiene objetivo racional en los usuarios. Por consecuencia son arrastrados por la tecnología.

Qué es un videojuego.

Los videojuegos por definición y en esencia son un medio de entretenimiento, no es más que contenido planeado para consumir en nuestros tiempos de ocio.

Cito de Wikipedia: Un videojuego es un juego electrónico en el que una o más personas interactúan, por medio de un controlador, con un dispositivo que muestra imágenes de video. Los videojuegos son, año por año, una de las principales industrias del arte y el entretenimiento.

El juego en sí es tan solo un aspecto más de nuestras vidas. Importante para relajar y reducir la resistencia que genera el uso de fuerza de voluntad. Pero no es ni de lejos el máximo exponente para una vida plena y felíz (Dependiendo obviamente de lo que quieras lograr en esta vida).

Para el jugador empedernido, un videojuego se sale de sus casillas del entretenimiento, pasando por varias gradientes, llegando al punto de ser una razón de vivir.

Los videojuegos dan esa satisfacción de progreso que la vida “aparentemente”, no puede proveer. Ya que muchas personas aunque no quieran reconocerlo plenamente interpretan sus situaciones personales como insufribles. Es entonces cuando los videojuegos ocultan ese agujero.

Cada videojuego es un mundo de posibilidades nuevas que explorar.

Tras meses o años de juego prolongado y constante, las personas restan importancia al mundo real. Poco a poco los videojuegos comienzan a ser parte de la personalidad de uno.

Terminar ese juego es el objetivo principal, y en el camino se ponen en partido grandes y pequeños aspectos de la vida real que empiezan a ser olvidados con el paso del tiempo.

Los niños son más propensos a caer en los sesgos que conducen a serias adicciones, sin embargo existen muchas personas adultas que pasan largas horas jugando videojuegos. Muchos viven para jugar.

Un mundo hiperconectado no siempre será mejor.

 He escuchado a muchas personas decir que todo estará mejor en un futuro cada vez más hiperconectado (lo que considero personalmente como una falacia), viendo las consecuencias de ciertas “herramientas” y medios de entretenimiento digitales que se consumen a diario.

La conectividad es una herramienta con sus beneficios y problemas. Por un lado, puede ayudar a generar creatividad entre compañeros de trabajo. Por ejemplo:

  • Mensajes directos (reduciendo tiempos de respuesta).
  • Espacios de trabajo abiertos (para aumentar el intercambio de ideas).
  • Facilidad para compartir tus proyectos.
  • Facilidad de conectar con gente de diversos lugares.

 Por el otro, también es consecuencia de trabajos superficiales e interrumpidos, distracciones constantes y exceso de información redundante que, contrario a lo que se pueda pensar, genera desgracia e insatisfacción interna. Por ejemplo:

  • Falta de concentración profunda por falta de espacios libres de distracciones.
  • Deseo de conseguir más información (Síndrome de redes sociales).
  • Construcción de relaciones superficiales.
  • Distorsión de la realidad.

Los videojuegos contribuyen a un mundo hiperconectado. Sobre todo en los juegos on-line, pero también en muchos juegos de la última década que incluyen funciones de conectividad social.

Desconexión con el mundo real

Una de los motivos por lo cual sucede la adicción a los videojuegos es que desconecta la mente de nuestra propia identidad.

La falta de conexión con nosotros mismos puede concluir en un espiral negativo de emociones.

¿Por qué? Porque centra la mente en quienes somos y qué logramos en el mundo virtual, dejando en segundo plano al mundo real. Causando problemas a largo plazo, como por ejemplo depresión intensa.

El poderoso mundo lleno de acción y aventuras donde somos héroes es el entorno perfecto para que alguien con problemas en la vida real decida ocultarse en el.

Normal no significa bueno.

Que una adicción específica sea considerada  “normal” no es indicativo de que deba ser ignorada. Sin embargo, el consumo compulsivo de medios digitales es tan normal que la sociedad premia su uso.

 Desde la segunda mitad del pasado siglo tenemos a 2 tipos de personas:

  •  las escépticas a la tecnología que reconocían cualquier uso de ella como atrofiante cerebral.
  •  las que reconocían su uso completamente beneficioso por el mero hecho de ser tecnología.

Actualmente, son más las personas que apoyan y dependen de la tecnología, por otro lado, cada vez son menos las tecnófobas.

Ninguno de los extremos son buenos, es decir, no se puede triunfar en la era de la revolución tecnológica cerrándose a la tecnología, pero tampoco se puede reconocer como beneficioso cualquier uso que se haga de esta.

Por esto es que es muy importante formar nuestros propios juicios de las cosas, diferenciar las opciones por defecto y alejarse de lo normal que, literalmente es el camino de lo mediocre.

Vivir de los videojuegos.

Vivir de los videojuegos puede ser el sueño de muchos, y es posible. Aunque para vivir de esto, es necesario el mismo autocontrol y habilidades que tienen las personas que no trabajan con ellos.

Como todo negocio, para hacerlo próspero y sustentable es necesario desarrollar importantes habilidades blandas y técnicas. Para lograrlo hay que ser alguien que toma el control de su propia vida.

Es común dejarse engañar, ya que generalmente obtenemos la influencia de los medios sociales donde obviamente los casos más excepcionales de estrellato suelen resaltar. No solo eso, sino que también tendemos a ver sólo los resultados de los demás, que suele ser simplificado por nosotros. Casi nunca entramos en contacto con el trabajo de fondo.

Conozco a muchos jóvenes (yo pasé por esto) que juegan sin parar, y cuando se preguntan si no es demasiado, usan como excusa que están incrementando habilidades u analizando posibilidades de monetizar las horas de juego.

No te pongas excusas. Vivir de los videojuegos significa que tenés el control sobre estos, no estos sobre vos. Por lo tanto, primero demostrate a vos mismo que sos capáz de producir sin jugar en exceso, parar y arrancar cuando es necesario.

No dejes que los videojuegos tomen tu vida.

Anteriormente mencioné que los juegos brindan esa satisfacción para algunos que la vida no puede (aparentemente) brindar. Es ahí donde encontramos el mayor peligro, no lo podés ver, pero tu vida se desvanece con el paso del tiempo.

Como animales, claramente no fuimos diseñados para convivir en harmonía en este mundo moderno con invenciones humanas del tipo de los videojuegos o las redes sociales.

Los videojuegos, así como las series, las redes sociales o incluso los alimentos industriales están diseñados para estimular tus circuitos de recompensa (hormonas) de una manera sin precedentes en la naturaleza. Recibirás placer presente pero a largo plazo necesitarás de este en mayor cantidad, impidiendo que puedas centrarte.

Perseguir la comodidad, evitando lo que queríamos ser provoca a largo plazo una sensación profunda de engaño con uno mismo. No te engañes.

Cuando se les pregunta a las personas antes de morir si se arrepienten de algo, la mayoría suele decir algo como “de no haber logrado las cosas que quería de verdad”.

Por eso, cuando algunas personas me dicen que todo lo que quieren en esta vida es jugar videojuegos, no puedo evitar pensar que no están dando más que una justificación emocional.

 Justificación emocional es darle sentido a nuestras emociones con alguna lógica. Creemos en nuestras emociones y usamos la razón dandola por sentada como una decisión completamente racional. Por ejemplo: me siento mal cuando dejo de jugar, por lo tanto deduzco que no debo dejar de jugar. Lo correcto sería: me siento mal al dejar de jugar porque mi cerebro está adaptado al estímulo lo que significa que su uso constante condiciona mi salud mental, por ende debo limitar mis horas de juego para ser verdaderamente feliz.

Cambia el potencial de jugador al de alguien que crea valor real.

En lugar de estar contándote cuentos, es momento de sincerarte y pensar de verdad qué querés lograr para esta vida o, al menos que no querés (No creo que quieras ser esclavo de tus sentimientos toda la vida).

Quizás sientas que perdiste un período valioso de tu tiempo, pero no vas a arreglar nada castigándote o lamentándote.

Al principio puede costar mucho, recuerda que el cerebro está acostumbrado a la rutina y los estímulos que esta brinda. Por eso es necesario más esfuerzo racional (hacer lo que es correcto a pesar del sentimiento).

Imagina que todo ese enfoque, ese potencial para los juegos puede invertirse en la vida real. Toda esa atención invertida puede ser redireccionada a objetivos de mayor impacto, como crear ese negocio que va a cambiar tu vida o estudiar aquello que te convertirá en un profesional respetado. Todo es cuestión de perspectiva.

Y… Qué mejor que saber que si fué posible dedicar largas horas de atención interrumpida hacia los videojuegos, lo mismo puede ser para proyectos de la vida real. Que sos capáz de intentar una y otra vez hasta lograr tu cometido… Ya sabés que es posible, ahora imaginate todas esas horas e intentos aplicados en los videojuegos en algo concreto de la vida real.

Lograr el mismo nivel de estado de flujo va a requerir meses de práctica y adaptación pero valdrá la pena.

Si te moves en la dirección correcta, pronto llegará el día en el que sientas que lo que haces está transgrediendo tus barreras de lo que era posible y lo que podías hacer por el mundo.

 Experiencia propia y consejos. 

Personalmente fui adicto a los videojuegos por largos años de mi infancia y parte de mi adolescencia.

Recuerdo tener 5 años y estar sentado frente a la pantalla todo el día, parando apenas para comer e ir al baño. A veces las horas de juego eran muy intensas. Los diseños, bandas sonoras, e historias estimulaban mi imaginación. Otras veces jugaba para que pase el tiempo, por ansiedad  y problemas familiares.

En vacaciones, cuando tenía 10 años ponía el despertador a las 7 am para empezar a jugar. Uno de esos días recuerdo haber contado 14 horas jugando (no era mi record), parando 30 minutos para almorzar y otros 30 para cenar.

Los domingos a veces jugaba hasta las 4 am del lunes, sin embargo llegando la hora planificaba la manera de jugar un rato más antes de ir al colegio.

En mi caso, creo que fuí perdiendo esta adicción con el paso de los años por 3 causas principales:

  • Otros intereses: Como escuchar música, aprender música, estudiar computación y mirar videos (Aunque esto también se hizo un poco adictivo en ciertos periodos de tiempo)
  • Relaciones sociales: Si bien mis relaciones sociales siempre fueron pocas, la entrada a mi adolescencia proporcionó en mí un mayor interés en salir con amigos y cuidar más mi imagen personal.
  • Límites: Mi familia materna puso límites para que no juegue videojuegos ni use computadoras en ciertos horarios, abstención total cuando me iba mal en el colegio. Más tarde los límites fueron propios, siendo por trabajo y por saber que sin reservar tiempo para mi desarrollo profesional no hay progreso.

Abstrayendo aún más estos hechos, podemos deducir que la principal estrategia física para salir de una adicción además de la abstinencia, es el reemplazo de esos viejos hábitos por otros nuevos (de preferencia hábitos más productivos y saludables). Vas a necesitar disciplina, y en lo posible crear una rutina.

Desde un punto de vista un poco más mental, es bueno recordar tus motivos a conciencia. Tener un propósito o un porqué de tus acciones. La disciplina juega un papel fundamental, pero es limitada, comparto acá mi anterior artículo que explica de forma sencilla cómo crear un plan y organizar objetivos.

 Para ganar, tu mente tiene que entender el juego interno. Sin una comprensión real de tus acciones las probabilidades de volver todo como antes son muy grandes.

Por último, ser conscientes de que ningún cambio importante se realiza de la noche a la mañana. En contraste con las películas de Hollywood y los videojuegos en donde el protagonista principal es el centro del universo, la mayoría de los cambios reales suceden a paso y determinación de hormiga.

 Por ende hay que tener la humildad de aceptar incluso los cambios más pequeños, de más está decir que es necesario que te permitas fracasar o de lo contrario, la vida transcurre sin pena ni gloria hasta el final de los días.

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